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LA FEDERACIÓN © 2004 | XXVII
Congreso Volver
a Zaragoza, veintiséis años después de que allí se fundara la Federación,
tenía para muchos un atractivo especial, no carente de cierto escalofrío, al
hacernos cargo de los años que van pasando por todos los que con ilusión nos
reunimos entonces para conseguir lo que al fin se ha logrado y es, que una vez
al año, coincidamos los Amigos del Ferrocarril en una ciudad española para
cambiar ideas, experiencias y vivencias ferroviarias. Hubo
cierta incertidumbre en los días previos a esta cita, por las huelgas
convocadas en los ferrocarriles españoles que hacían peligrar, no sólo el
desarrollo del programa, sino hasta la posibilidad de desplazarnos hasta
Zaragoza. Felizmente se arregló todo y pudimos llegar, aunque pasados por agua. Bajo
la lluvia primaveral tuvo lugar la parada de vapor de la Estación de Delicias,
preludio del viaje a Canfranc, que por si solo justificaba el Congreso. Una
composición de Lukys (cinco mil transformados
en coches salón) remolcados por la locomotora Escatrón cedida por Endesa, se
llenó de congresistas y muy de mañana salió de Zaragoza hacía Ayerbe y Jaca.
En
el trayecto hubo de todo, cruce con electrotrenes, automotores, rápidos y sobre
todo, aprovisionamiento de agua y fuel, con la participación decisiva de los
bomberos, que como más de una vez, colaboraron con sus tanques a
aprovisionarnos.
La
parte culminante del viaje fue el trayecto final de Jaca a Canfranc. Túneles y
viaductos contribuían a que la composición del congreso diera lugar a bellas
imágenes que se apresuraban a impresionar los aficionados que, desde la
carretera, nos seguían kilómetro a kilómetro.
Para
los que hacían el recorrido por primera vez, al final encontraron la visión
impresionante de la estación fronteriza, con sus dimensiones increíbles, entre
montañas y sus formas arquitectónicas de estilo francés. Pero
al lado de este conjunto monumental, la frialdad de la soledad de vías oxidadas
después de muchos años de no pasar por ella vagones franceses. En las vías de
ancho Renfe, tan solo el automotor de tres coches o el rápido de Madrid, con
sus colores azul y amarillo, dan vida en algunos momentos del día al complejo
ferroviario.
La
emoción del viaje hizo olvidar la hora de comer y así dieron las cuatro,
cuando lo más de cien congresistas se sentaron a la mesa. Recuperadas las
fuerzas vino el momento emocionante de fotografiar el tren en la boca sur del túnel
de Somport.
El
regreso a Zaragoza se hizo desde Jaca con doble tracción diesel-vapor, ayudando
una 1900 a la Escatrón a llegar antes de las doce de la noche a destino. En
la segunda jornada se visitó la factoría de CAF en la que se construían los
últimos electrotrenes 444.500 en los nuevos colores azul y blanco, además de
otros vehículos, siendo obsequiados con una colección de fichas de los vehículos
construidos en la factoría y un completísimo aperitivo que hizo innecesaria la
comida de mediodía y que dificultó el acceso en plena vía a la unidad eléctrica
que fue a recogernos. Por
la tarde se celebró la Asamblea General en la que se fijaron las bases para
elegir el Modelo del Año. Entre las novedades presentadas por distintos
fabricantes de locomotoras, vagones o coches españoles. Se
presentó la petición de incorporación a la Federación de la Asociación
Pacense de Amigos del Ferrocarril, siendo admitida en el curso del año, en la
siguiente reunión de la Junta de Gobierno. En
la jornada matinal del domingo, se hizo una excursión a Ejea de los Caballeros,
para visitar la colección de tranvías que José María Valero ha conseguido
rescatar de todas las capitales españolas, en las que hubo este medio de
transporte. Realmente admirable la labor desarrollada para conservar unidades de
gran valor para un Museo del Tranvía. En
este congreso se estableció la cuota de participación más baja en los últimos
años prescindiéndose de gastos superfluos y excesos culinarios en las comidas
al aprovechar la generosidad de los anfitriones en algunas visitas. La
privilegiada situación geográfica de Zaragoza en el mapa ferroviario de España,
permitió que la mayoría de los congresistas retornaran en una tarde a sus
ciudades de origen. Solo andaluces y gallegos necesitarían también la noche en
un viaje de retorno, pero esto al fin y al cabo supone un suplemento de disfrute
del tren. |