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LA FEDERACIÓN © 2004 | XXV
Congreso Las
fechas elegidas para la celebración de este Congreso, ya bien entrado otoño,
resultaron finalmente muy negativas, por las consecuencias que se derivaron para
la Federación. En
la semana anterior al Congreso, lluvias torrenciales en Cataluña y Levante,
cortaron vías de comunicación y pusieron en peligro la celebración de los
viajes previstos. De hecho hubo algunos congresistas que, como consecuencia del
retraso con el que llegaron sus trenes a Barcelona, les fue imposible
incorporarse al programa de la primera jornada, que era nada más y menos que
una excursión a Ribas y a Nuria. Pero es que los que finalmente participaron en
la misma, tuvieron que ir en autobús debido a la imposibilidad de hacerlo en el
electrotrén previsto. Los
enlaces no pudieron mantenerse y la vuelta a Barcelona tuvo lugar después de
las diez de la noche, con lo que por primera vez la Federación tuvo su Asamblea
a las once de la noche. En
la segunda jornada, con un sol espléndido, se visitó el taller del Metro de
Santa Eulalia, haciendo a continuación un recorrido en tren histórico gracias
a que era domingo y no había el tráfico normal de los días laborables. Se
viajó a Martorell y desde allí con las locomotoras Berga y Olot se tuvo una
memorable jornada de vapor hasta la Pobla de Claramunt donde se almorzó.
Volvieron a repetirse las escenas de aprovisionamiento de agua y al caer la
tarde se visitaron los talleres de mantenimiento de Ferrocarriles Catalanes y el
Puesto Central de Tráfico de Martorell, regresando todos a Barcelona en una
nueva unidad eléctrica de alto poder de aceleración y estupenda suspensión. La
cena en la Torre de Cataluña sobre la estación de Sants, dominando la
Barcelona nocturna bellamente iluminada, fue una estampa inolvidable. A Javier
Cejuela se le entregó una placa conmemorativa por su ininterrumpida asistencia
a los veinticinco congresos celebrados, incluido el de la Fundación de la
Federación en Zaragoza en 1963. El
lunes, última jornada del congreso, se visitaron las cocheras y talleres de
tranvías del Tibidabo, haciendo el recorrido de ascenso con el famoso tranvía
azul. A
continuación se visitó el C.T.C. y Puesto de Mando de los Ferrocarriles
Catalanes de la Generalitat haciendo un recorrido en el automotor 301 construido
por Brill en 1921 y reconstruido especialmente para la Compañía para este
congreso. Sobre
vía de ancho internacional se circuló hasta la Universidad de Bellaterra,
regresando para tomar un suculento aperitivo en las oficinas de los F.G.C. Por
la tarde muchos aprovechamos las últimas
horas de estancia en Barcelona para disfrutar en el parque de La Oreneta de las
instalaciones de vapor vivo de los amigos de Estudios de Modelismo Vapor. Al
principio de este capítulo decía que las fechas de este Congreso tuvieron una
influencia negativa para la Federación, por cuanto la asistencia de
congresistas de fuera de Barcelona y de la misma Asociación organizadora no fue
la que cabía esperar y esto, además de déficit presupuestarios, originó
tensiones que terminaron en la petición de baja de la Asociación de Barcelona
en la Federación. Para
los que fundamos la Federación, esta baja es mucho más sentida por lo que
tiene de recuerdo a los que representando a la Asociación de Barcelona,
hicieron un gran esfuerzo para vencer aquellos temores del principio, por los
votos y las cuotas. Pasados
los años, comprobamos que nadie es imprescindible y el número de socios no
significa mucho en ninguna Asociación para hacer grandes cosas. |