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LA FEDERACIÓN © 2004 | IX
Congreso El
día de la Ascensión, por ser fiesta en toda España, fue durante los primeros
congresos la jornada inicial de los mismos. La fórmula de jueves a domingo
permitía una buena asistencia de congresistas, aunque las Asociaciones
integrantes eran solo ocho. En
esta ocasión la participación de los franceses que llegaron en Ter especial
desde Port Bou, hizo subir el número a más de doscientas personas, hecho insólito
que no volvería a producirse hasta la celebración de un congreso Morop en España. Renfe
se volcó en esta ocasión por intermedio del director de Zona, Sr. Montalt, el
cual dio la bienvenida a los congresistas en los mismos andenes, ofreciendo una
copa de vino acompañada de lo que en España es costumbre, lo cual puso a los
congresistas en órbita nada más pisar la estación, ante la sorpresa y
desconcierto de los congresistas españoles, mucho más comedidos. En
la mañana del viernes nos desplazamos en Ferrobús al deposito de Fuente de San
Luis para conocer el mantenimiento de locomotoras diesel y ferrobuses. La
sorpresa fue encontrar en las vías de entrada una Garraf perfectamente
preparada para ser fotografiada, después de haber visitado un pequeño museo de
recuerdos ferroviarios. Se
recorrieron las naves y se nos permitió tomar fotografías hasta desde los
puentes grúa. Luego pasamos a la cafetería del personal, magníficamente
decorada y se nos invitó a las once de la mañana a algo muy parecido a un
almuerzo, tal era la abundancia y variedad de viandas, acompañadas de toda
suerte de bebidas. En
el mismo ferrobús se regresó a Valencia para asistir a una recepción en el
Ayuntamiento, con bienvenida por parte del alcalde y brindis con champagne por
el éxito del Congreso. En
autobuses se giró visita a la fabrica de cervezas “El Aguila”, donde
trabajaba nuestro buen amigo Ejerque, que demostró en esta visita la inspiración
que le produjo en Sevilla la visita de Cruzcampo cuatro años antes. Se siguió
comiendo y bebiendo, no acertando a comprender como todavía tuvimos ganas de ir
a almorzar al Club Náutico. Los delegados no se sabe como, tuvieron la sesión
de trabajos de la Federación mientras el resto de los participantes, tampoco se
sabe con qué disposición, se fueron de excursión a El Saler y Cullera. Para
terminar este día increíble, se celebró Cena de Gala en Los Viveros, con un
clima muy agradable que hizo que la velada se dilatara hasta primeras horas de
la madrugada. A
pesar de las pocas horas de sueño los caballeros estuvieron dispuestos a las
ocho de la mañana del día siguiente para ir a visitar la factoría de Macosa,
donde se construían locomotoras diesel para Brasil y se reparaban tractores de
maniobras de Renfe. Las señoras tuvieron un programa más distendido a media mañana
visitando fábricas de cerámica. De
Macosa nos fuimos a Altos Hornos de Sagunto donde pudimos conocer la obtención
de arrabio, acero colado y chapa laminada en espectacular proceso. Pero
a los congresistas lo que les hizo disparar sus máquinas fotográficas fue una
pequeña locomotora de vapor del Ferrocarril de Sierra Menera que antes había
pertenecido a Vascongados. Antes
de la comida en Monte Picayo había prevista una tienta de vaquillas en el coso
del complejo turístico, pero la avanzada hora y el mucho apetito aconsejaron
dejarlo para mejor ocasión. Lo cierto es que las aficiones taurinas no eran
compartidas por la mayor parte de los asistentes. A
los postres hubo discursos, sorteo de regalos y una especial felicitación a la
Asociación de Madrid, que en este año celebraba sus bodas de plata. Los
autobuses llevaron a todos a Valencia para ir a Liria en los Ferrocarriles de Vía
Estrecha, regresando en ferrobús por la línea de Renfe, produciéndose la
despedida final en la Sala de Espera, donde nos encontramos el primer día. Fue
realmente un estupendo Congreso en el que los valencianos que tuvieron al
principio de crearse la Federación diferencias de criterios, principalmente
entre el ferrocarril real y el miniatura, quedaban finalmente integrados en los
objetivos que todos perseguíamos y que no eran, ni más ni menos, que la
defensa del Ferrocarril por medio de las más diversas manifestaciones. Manresa
y Sabadell pasaron a formar parte de la Federación con los números nueve y
diez. Posteriormente Torrelavega con el número once. |